Energías Sustentables



La sostenibilidad energética
TALLER ENERGÍA 4



La energía sustentable es aquella que, a diferencia de la tradicional, se puede obtener de fuentes "renovables"La energía sustentable (o renovable) es aquella que, a diferencia de la tradicional (de alto costo, contaminante y agotable), se puede obtener de fuentes naturales prácticamente infinitas como el sol, el aire, la lluvia y el agua cuyo movimiento da fuerza a los ríos y oleaje a los mares y océanos. De acuerdo con los especialistas, esta energía se puede dividir en dos grandes grupos: la no contaminante o limpia y la contaminante. Entre las primeras, podemos mencionar:
-La energía solar.
-La energía eólica, que se obtiene a partir de la fuerza de las corrientes del viento.
-La energía hidráulica, que se obtiene con el almacenaje de la energía contenida en las corrientes de ríos y presas.
-La energía mareomotriz, que se obtiene al almacenar la energía contenida en mares y océanos.
-La energía geotérmica, que se logra aprovechando el calor de la Tierra.
-Y la undimotriz, que se logra aprovechando la fuerza con que se generan las olas.
Por su parte, el segundo grupo, las energías contaminantes (que son las realmente renovables), se obtienen a partir de la materia orgánica (o biomasa), y se pueden utilizar directamente como combustible (madera u otra materia vegetal sólida), ya sea convertido en bioetanol o en biogás, mediante diversos procesos de fermentación orgánica o biodiésel, a través de reacciones de transesterificación y de los residuos urbanos.


Cabe señalar que estas energías (las contaminantes) tienen el mismo problema que la energía producida por los combustibles fósiles: en la combustión emiten dióxido de carbono, gas de efecto invernadero, y a menudo son más contaminantes puesto que la combustión no es tan limpia, emitiendo hollines y otras partículas sólidas. Sin embargo se encuadran dentro del grupo de las energías renovables porque el dióxido de carbono emitido, puede ser utilizado, en un segundo momento o generación, a manera de materia orgánica.
También se puede obtener energía a partir de los residuos sólidos urbanos, que también es contaminante (que es el principio de los actuales biodigestores)

La energía es un elemento básico en el desarrollo económico de los países. El modelo de  desarrollo económico en los países desarrollados está basado en el consumo de energía, siendo  su principal fuente de suministro los combustibles fósiles, esto es el carbón, el petróleo y el gas  natural, y la energía nuclear. Sin embargo, la utilización y la transformación de la energía conlleva efectos negativos sobre el medio ambiente, que pueden ser de  alcance local o global, o  tener consecuencias de corto o de largo plazo. 
Entre los principales impactos ambientales que las actividades de transformación de la energía  tienen sobre el medio, se encuentran la emisión de contaminantes atmosféricos, como SO2 y NOx  (principales causantes de las lluvias ácidas), las emisiones de CO2 (considerado el principal  causante del efecto invernadero) y la generación de residuos radiactivos de media y alta actividad. 
Asimismo, existen riesgos de agotamiento de unos recursos naturales limitados y de  proliferación nuclear. Los combustibles fósiles que formaron en la tierra durante miles de años y  que en unas pocas generaciones van a verse agotados (segunda mitad del Siglo XIX, Siglo XX, y Siglo XXI). 



Ambos aspectos, el impacto ambiental y el agotamiento de los recursos naturales limitado, afectarán negativamente a las generaciones futuras, lo que denota una ausencia de  responsabilidad intergeneracional en el consumo de energía de los países desarrollados.
Por otra parte, en la actualidad un tercio de la humanidad (2.000 millones de personas) viven en  extrema pobreza y no tiene acceso a las formas avanzadas de energía que son comunes en los  países desarrollados, como la electricidad, los productos petrolíferos o el gas natural, por lo que  han de consumir estiércoles y otro tipo de biomasa que a parte de su difícil adquisición les genera  atmósferas insalubres en sus casas, sin poder paliar su déficit de agua potable y sus penosas 
consecuencias. Existe pues una gran falta de equidad en el consumo de los recursos naturales  fósiles a nivel global que impide a los países más pobres salir de la pobreza, y cuando alguno de  estos países se desarrolla y sigue el mismo modelo energético de los países desarrollados, como  ocurre actualmente con China o la India, se generan fuertes tensiones en los precios energéticos,  dada la escasez y rigidez de la oferta. Con ello pude inducirse que en los países desarrollados  existe también una ausencia de responsabilidad, en este caso, intrageneracional.
Muchos piensan que la distribución y el consumo de energía en el mundo podría en principio  asimilarse a la metáfora del tren, que indica que cuanto más avanza la cabeza, más avanza el  furgón de cola.
. El problema es que este modelo de desarrollo, como acabamos de ver, no es 
sostenible ni medioambientalmente ni tampoco socialmente. Se ha analizado en varios estudios  las relaciones existentes entre la falta de acceso a formas modernas de energía y el nivel de  desarrollo humano de los pueblos.
Por otro lado, los países más desarrollados posiblemente  incurren en un consumo excesivo, por lo que deben tratar de desacoplar progresivamente su  desarrollo económico y social del crecimiento de su consumo energético. 
La pregunta central es cómo evolucionar a tiempo desde el actual modelo energético insostenible a otro modelo sostenible que permita el desarrollo económico y social de los países  industrializados, así como de los que están en vías de desarrollo, tomando en consideración las  características específicas de cada uno de ellos. 
En los países industrializados se pueden paliar estos problemas con medidas sobre la oferta (cambio tecnológico hacia tecnologías más eficientes –ciclos combinados y cogeneración- y  menos intensas en carbono –renovables-) y sobre la demanda (mejoras en el ahorro y en la  eficiencia energética –cultura del ahorro-). Por otra parte, es importante incidir en la I+D+i en  tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, para hacer ambientalmente más sostenible  el uso del carbón, y en las nuevas tecnologías nucleares, de tercera y cuarta generación. 
Todos estos aspectos han sido tratados a nivel internacional, y hay consenso en los principios. Así  lo han expresado la Organización de Naciones Unidas, la Unión Europea, la Agencia Internacional  de la Energía, el Consejo Mundial de la Energía, entre otros. En las conclusiones de la reunión de esta última organización en 2002, ya aparecen las siguientes líneas maestras sobre la estrategia 
a seguir a largo plazo para construir un modelo energético sostenible: 
a) El reconocimiento de la falta de sostenibilidad del sendero actual de desarrollo 
energético y de la urgencia en tomar medidas para cambiarlo. 
b) Impulsar el papel de las energías renovables en la futura cobertura de la demanda de  energía.
c) La existencia de una verdadera cultura de ahorro y  de mejora de la eficiencia energética que sea asumida por la población, las empresas y las instituciones, lo que ha de llevar a una moderación del consumo energético. Nuestra sociedad está aún distante de  este objetivo, y la reciente disminución del consumo tiene como origen la crisis económica  y no la concienciación. Se considera importante invertir esfuerzos en la información y  educación de los ciudadanos. 
d) La investigación y el desarrollo de tecnologías energéticas avanzadas, que 
conduzcan a procesos más limpios y eficientes de transformación y consumo de energía. 
e) Un cambio profundo del paradigma del transporte, de acuerdo a los criterios anteriores,  con una participación mucho mayor del transporte público, con mayores impuestos a los  combustibles líquidos, con una presencia creciente de los biocombustibles y con la incorporación de los oportunos cambios tecnológicos. 
f) Por último, dado que lo anterior no se implementará autónomamente, es necesario la  adopción de adecuadas medidas regulatorias que concreten en acuerdos  internacionales, leyes y otras normas de diferente rango los objetivos anteriormente  expresados.
Específicamente se considera que las energías renovables tienen amplias ventajas para la  sociedad, siendo estas de tipo industrial, de empleo, de desarrollo local y regional, de reducción  del deterioro de la balanza de pagos, de seguridad de suministro y de mejora de la calidad ambiental. Por todas estas ventajas se puede señalar que las energías renovables constituyen un  elemento de garantía de desarrollo sostenible. No obstante, las energías renovables presentan  también inconvenientes si se comparan con los combustibles fósiles, derivados de su mayor
coste de inversión, su dispersión en la naturaleza y la intermitencia de algunas de ellas, lo que  origina costes superiores en su aprovechamiento energético. 

Potenciando estas acciones se tiende hacia una mejor redistribución de los recursos energéticos  fósiles a nivel mundial, se evita su pronto agotamiento y se reducen los daños al medio ambiente,  mejorando además, la balanza comercial.
En definitiva, se ha de trasmitir por tanto a la sociedad y a las administraciones que el desarrollo económico puede ser compatible con la sostenibilidad, si se incrementan, entre otros factores, el ahorro y la eficiencia energética, el uso de las fuentes renovables y la I+D+i energética.


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